La empresa propietaria de Monasterio Rocamador amplió capital en 101.000 euros pocos meses antes de su cierre

Carlos Tristancho, alma mater del Monasterio Rocamador, junto a Lucía Dominguín Bosé reconocía hace días que el hotel de cuatro estrellas inaugurado el 13 de diciembre de 1997 en las cercanías de Almendral en un antiguo monasterio franciscano del siglo XVI cerraba sus puertas.

Un cierre que se fraguaba ya desde la Junta de Accionistas de la empresa propietaria celebrada el pasado 23 de marzo para evaluar “las cuentas, la situación económica y el proyecto de futuro” de la misma.

Con su cierre -que no será total para cumplir algunos compromisos adquiridos- queda en suspenso el trabajo de cerca de una veintena de trabajadores, aunque en algunas temporadas se han alcanzado los 31 puestos de trabajo.

Sin embargo, pocos meses antes del anuncio de uno de los hoteles rurales y restaurantes de lujo más conocidos de Extremadura, la situación parecía distinta. El pasado 19 de agosto del 2011, la empresa Monasterio Rocamador S.A. llevó a cabo una ampliación de capital de 101.448 euros que se desembolso en su totalidad, para alcanzar un resultante suscrito de 558.208 euros. Es decir, apenas nueve meses antes de cierre, sus mayores accionistas intentaron enderezar el rumbo de la empresa y del hotel con una inyección de capital que no ha surtido efecto. La empresa contó con el apoyo accionarial de la Corporación Empresarial de Extremadura (CEX) en su puesta en marcha.

Carlos Tristancho también ha tenido relación en la propiedad y gestión de otro pequeño hotel con encanto, La Comarcal, en la localidad pacense de La Parra.

Un año antes de su apertura, la empresa propietaria del Monasterio Rocamador recibió una subvención de 112,4 millones de pesetas de la época para un proyecto que suponía la inversión de 374,7 millones de euros y la creación de 18 puestos de trabajo.

La norteamericana FTI reemplaza al BBVA como asesor financiero del Grupo Gallardo para salir de la crisis

El grupo industrial de Alfonso Gallardo, que tiene su sede social en Jerez de los Caballeros, ha anunciado una nueva refinanciación de su deuda -que no ha cuantificado- tras alcanzar un acuerdo a cuatro años con 19 bancos y cajas acreedoras. Según el grupo, este acuerdo le permitirá “mantener todas las divisiones de negocio del grupo”, es decir, no sólo la rama siderúrgica sino también la cementera de Alconera y la papelera de Rentería, Papresa.

La gran novedad de este acuerdo, que sigue al que firmó con la banca acreedora en diciembre de 2010, estriba en el cambio de asesor financiero en la operación. Si hasta ahora todas las grandes operaciones financieras del grupo de Alfonso Gallardo se han realizado con el BBVA -una de sus entidades acreedoras- en esta ocasión el grupo extremeño ha elegido a la firma norteamericana FTI Consulting.

Esta compañía, que abrió su oficina española en Madrid en octubre del 2008, está especializada en “reestructuración y saneamiento de empresas” así como en “valoración empresarial y servicios de asesoramiento para transacciones”. En su oficina madrileña cuenta con un equipo muy reputado de Corporate Finance, clave en situaciones como la que atraviesa el Grupo Gallardo.

FTI Consulting ha participado en los últimos años en importantes operaciones de compraventa de empresas, y mantiene excelentes contactos en Latinoamérica, a través de su potente oficina en Miami, y en el sudeste asiático. Actualmente cotiza en la Bolsa de Nueva York.

En los últimos tres años, esta firma ha sido muy conocida por participar en las valoraciones y gestión posteriores a las crisis de los casos Lehman Brothers y Madoff en Estados Unidos. También desempeña un papel destacado en la salvación del gigante Kodak.

El grupo Gallardo no aclara la deuda financiera que tiene pendiente tras su última gran operación, la venta de su acería alemana de Thüringen a la brasileña CSN en enero de este año, que le permitió reducir su deuda en 485 millones de euros. En diciembre del 2009, la deuda del grupo reconocida era de 977 millones de euros.

En estos dos años y medios, el grupo ha tenido que hacer frente a varios expedientes de regulación de empleo en sus factorías, a la salida de Juan Sillero y del grupo directivo traído de Madrid, y a la declaración medioambiental desfavorable del Ministerio de Agricultura y Medio Ambiente al proyecto de la Refinería Balboa.

Mil apicultores extremeños contra la miel de China y Argentina

El sector apícola de Extremadura, uno de los más potentes de España, que agrupa la producción de mieles y pólenes de 1.000 apicultores y 440.000 colmenas, tiene abiertos tres frentes en estos momentos.

Por un lado, conseguir que el Gobierno de Extremadura amplíe la prima de polinización, establecida en un millón de euros para todo el sector frente a los 1,6 millones de euros de la pasada campaña.

Por otro lado, frenar la alta tasa de mortandad de las colmenas, que ha provocado graves pérdidas de producción en amplias zonas productoras de la región, desde el norte de Cáceres hasta la comarca de La Siberia.

Y por último, conseguir junto al resto de regiones productoras, que las autoridades españoles y comunitarias frenen las importaciones masivas de mieles de China y Argentina a bajo precio, que en muchas ocasiones son mezcladas con las españolas por parte de las industrias y vendidas como españolas en los mercados.

La multinacional PepsiCo lleva el cultivo del cacahuete a más de 30 municipios extremeños, desde Don Benito a Casatejada

La compañía PepsiCo ha anunciado la puesta en marcha del proyecto Euronuts para el cultivo del cacahuete a gran escala por primera vez en España. El proyecto, promovido por la compañía a nivel europeo, tiene como objetivo permitir a PepsiCo autoabastecerse de cacahuetes para su producción, envasado y comercialización en Europa.

De este modo, se trasladará paulatinamente el suministro del continente americano a la Península Ibérica. PepsiCo comercializa sus cacahuetes en España bajo la marca local Matutano.

La primera fase del proyecto se ha iniciado con la plantación de mil ochocientas hectáreas, de las cuales 1.000 corresponden a las Vegas del Guadiana (Badajoz), otras 400 a Cáceres y Sevilla, Córdoba y Cádiz y el resto a Portugal. Esto ha sido posible tras dos años de pruebas para comprobar la viabilidad de la plantación de cacahuete en la zona y que se cerraron con resultados muy exitosos.

El proyecto llevará el cultivo del cacahuete a más de 30 pueblos extremeños, entre los que destacan Olivenza, Guareña, San Pedro de Mérida, Badajoz, Villafranco del Guadiana, Don Benito y Casatejada.

El proyecto de plantación será desarrollado por la nueva empresa Agroibérica de Cacahuetes, que han creado Mercoguadiana y Nidera. Según Pedro González, presidente de Mercoguadiana, “llevamos años trabajando mano a mano con PepsiCo y, a pesar de que el cacahuete era algo completamente nuevo para todos, dijimos que sí a este proyecto en cuanto nos lo propusieron”.

El procesamiento de los cacahuetes antes de llegar a las factorías de PepsiCo se realizará en Extremadura con tecnología importada de Estados Unidos. Según los responsables del proyecto, el cultivo del cacahuete se “complementa perfectamente con la rotación de cultivos propios de la zona como el tabaco, maíz y el tomate”.

La multinacional de refrescos y aperitivos cuenta con uno de sus tres factorías españolas en la localidad pacense de Lobón, a escasos metros de la Autovía de Extremadura.

Foto: Pruebas piloto sobre campo del cultivo de cacahuete (PepsiCo)

Los cuatro gigantes del oliva español compran aceite de oliva extremeño

Deoleo, Sovena, Acesur y Hojiblanca han adquirido en las últimas campañas aceituna y aceite de oliva a industriales y cooperativas de la región

El sector del aceite de oliva, muy importante en Extremadura con más de 200.000 hectáreas de cultivo y una producción que ha superado esta campaña las 55.000 toneladas, atraviesa una compleja situación debido a los bajos precios en origen del producto y a la presión de las marcas de distribuidor. Actualmente, cerca del 70% del aceite de oliva que se vende en España lo es con marca blanca, un porcentaje que en el caso del aceite de girasol alcanza el 90%.

Extremadura cuenta con algo más de 100 almazaras privadas y cooperativas en activo que venden la mayor parte de sus producciones a los grandes grupos envasadores que controlan el mercado.

En los últimos años, los cuatro mayores grupos que dominan el mercado español -Deoleo, Sovena, Acesur y Hojiblanca- han comprado miles de toneladas a cooperativas e industriales privados de la zona, especialmente en el norte de Cáceres, en Tierra de Barros, en la zona de La Serena y en la zona de Montánchez.

Deoleo, la antigua SOS, ha comprado y pagado directamente a las cooperativas productoras aceite de oliva extremeño a través de industriales de la región que han molturado el aceite de oliva a maquila.

También ha estado activa en la región la portuguesa Sovena, interproveedor de Mercadona con su marca “Hacendado”. La empresa portuguesa, que tiene su principal envasadora en Brenes (Sevilla) mantiene contratos de compra fijos con una decena de cooperativas de Extremadura, principalmente de la provincia de Badajoz.

Aunque su presencia en Extremadura no acaba ahí ya que un fondo de inversión agrícola en el que participa al 50%, Elaia, es propietario de una de las mayores plantaciones de olivar intensivo en España, ubicado en la localidad pacense de Gargáligas, cerca de Don Benito. Allí, Sovena y sus socios, cultiva cerca de 1.000 hectáreas de olivar.

Sovena también controla en Extremadura la envasadora de aceituna Exoliva, una de las mayores de la provincia de Cáceres, muy volcada en la exportación de aceituna negra.

La empresa Sevilla Aceites del Sur (Acesur), controlada por la familia Guillén y que cuenta con envasadoras en Dos Hermanas, Vílches y La Roda de Andalucía, también han mantenido en los últimos años una política activa de compras con cooperativas e industriales del sector olivarero extremeño. Aunque en esta última campaña su presencia ha sido más escasa.

Por último, la mayor cooperativa productora de España de aceite de oliva y uno de los grupos que más virgen extra comercializan, la malagueña Hojiblanca, cuenta ya con una cooperativa extremeña integrada en ella, la cooperativa de Malcocinado, y pretende atraer a nuevas cooperativas de aceite de oliva y también para su sección de aceituna de mesa.